La demanda de petróleo no se detiene: proyecciones hasta el año 2050
Lejos de anunciar un ocaso inminente, las previsiones apuntan a un aumento sostenido en el consumo de petróleo hasta mediados de siglo. De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la demanda podría pasar de 105 millones de barriles diarios en 2025 a casi 123 millones en 2050, impulsada por el dinamismo de economías en desarrollo y sectores como el de los plásticos y fertilizantes.
Transición que no eclipsa del todo
Si bien la adopción de vehículos eléctricos y la eficiencia mejorada de motores térmicos frenan la expansión del crudo en algunos países, el desplazamiento hacia fuentes limpias se complementa con un auge de la petroquímica. El informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que, entre 2024 y 2030, el consumo se acerque a una meseta de 105,5 mbd, para luego ceder ligeramente en 2030, antes de reanudar un lento ascenso bajo nuevas demandas industriales.
Contrastes en los horizontes
Mientras la AIE vislumbra un punto de inflexión en torno a 2030, el análisis de BP propone que la cúspide global se alcanzará ya en 2025, seguido de un descenso gradual hasta situarse en 75 mbd en 2050 bajo las actuales políticas climáticas, o apenas 25–30 mbd bajo un escenario “cero neto”. Esta dualidad refleja distintos ritmos de electrificación, regulaciones ambientales y marcos tributarios.
Geografías del crecimiento
La responsabilidad del volumen adicional recae casi por completo en economías emergentes. OPEP destaca que India, Oriente Medio y África albergarán la mayor parte del incremento, con India sumando 8,2 millones de barriles diarios entre 2024 y 2050, mientras en las naciones avanzadas el uso de crudo se atenuará por cláusulas de eficiencia y sustitución energética.
Perspectivas para el largo plazo
Aún con la polarización entre visiones optimistas y conservadoras, el consenso sugiere que el petróleo seguirá siendo piedra angular en la matriz energética durante décadas. Su presencia en transporte pesado, aviación y la ingente demanda de insumos petroquímicos otorga resiliencia al sector, aun en un mundo que gradualmente abraza alternativas verdes.
Balance neutro-positivo
Lejos de pintar un panorama de escasez o colapso, las cifras invitan a imaginar un escenario de coexistencia: un mercado del crudo que se adapta, invierte y se integra con tecnologías limpias, sin perder su relevancia en la industria y la economía global. Así, el carbón negro de ayer convive con el viento y el sol de mañana, tejiendo una narrativa energética donde la palabra fin queda, al menos por ahora, en suspenso.
Fuentes: elnuevosiglo.com.co | reuters.com