Ecopetrol lanza el pozo offshore Sandía: la carrera por el gas que Colombia necesita antes de 2030

Colombia se juega parte de su futuro energético en el Caribe. El pozo offshore Sandía Ecopetrol tiene fecha: junio de 2026. Esa perforación submarina, anunciada como el siguiente paso de la campaña costa afuera de la empresa, no es solo un movimiento técnico. Es la respuesta más concreta que el país tiene hoy ante la declinación de sus campos actuales de gas natural y el riesgo de escasez que se cierne sobre 2030.

Plataforma offshore de Ecopetrol en el mar Caribe — pozo offshore Sandía Ecopetrol exploración 2026

El pozo offshore Sandía: qué hay detrás de la apuesta de Ecopetrol en el Caribe

Los campos de gas que hoy abastecen a Colombia están en declive. No es una proyección alarmista: es la dinámica natural de yacimientos que llevan décadas produciendo. Ante ese escenario, Ecopetrol decidió acelerar su estrategia en aguas profundas del Caribe, y el pozo offshore Sandía Ecopetrol es la primera estación de ese camino.

Juan Carlos Hurtado, presidente encargado de la compañía, ha señalado que el desarrollo del portafolio offshore completo podría comprimirse de diez a entre siete y ocho años, gracias a ajustes en infraestructura y la integración de proyectos de regasificación. Ese recorte de plazos no es un dato administrativo: significa que Colombia podría tener nuevas fuentes de gas disponibles antes de lo que los planes originales preveían, con implicaciones directas para la generación eléctrica, el uso industrial y el consumo doméstico.

Mientras el Caribe espera, el Piedemonte Llanero ya está aportando. El pozo terrestre Floreña UP16, en operación reciente, está produciendo cerca de 29 millones de pies cúbicos diarios de gas, una cifra que da oxígeno al sistema en el corto plazo pero que no sustituye lo que el horizonte offshore debe ofrecer.

Por qué el gas de Sandía no puede esperar

El contexto macroeconómico le da urgencia al proyecto. Según el DANE, la economía colombiana creció apenas 1,64% en febrero de 2026, y el sector extractivo fue uno de los principales frenos: cayó 10%, con petróleo y gas registrando una contracción del 3,7%. Esa caída no se queda en las cuentas del sector; presiona directamente la generación eléctrica en un país donde las plantas térmicas a gas actúan como respaldo del sistema cuando la hidrología falla.

Ecopetrol cerró 2025 con 1.944 millones de barriles de petróleo equivalente en reservas probadas y un índice de reemplazo del 121%, el más alto en cuatro años. Son buenos números. Pero las reservas en papel no garantizan producción sostenida: sin nuevos descubrimientos y desarrollos como el pozo offshore Sandía Ecopetrol, el horizonte productivo se acorta de forma inevitable.

Según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), la demanda de gas natural en Colombia continuará creciendo en la próxima década, presionada tanto por el consumo residencial como por la necesidad de respaldar un sistema eléctrico que depende de la hidrogeneración pero que no puede permitirse quedarse sin térmica.

El factor político: contratos en disputa, oportunidades reales

El escenario político añade presión adicional. El presidente Gustavo Petro anunció que no prorrogará cerca de 20 billones de pesos en contratos de Ecopetrol, que deberán abrirse a procesos competitivos. La medida introduce incertidumbre sobre la operación de ciertos activos, pero también abre espacio para que nuevos operadores accedan a un mercado que históricamente ha estado concentrado.

Para la estrategia marina de Ecopetrol, este entorno exige certeza regulatoria. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) tendrá un rol determinante en la definición de condiciones para futuros operadores en bloques offshore. Como lo ha documentado Portafolio, la incertidumbre regulatoria es uno de los principales inhibidores de la inversión privada en exploración en Colombia. En ese contexto, la decisión de Ecopetrol de avanzar con Sandía es, al menos, una señal de que el sector no está paralizado.

Un proyecto que va más allá de Ecopetrol

El Caribe colombiano lleva años siendo estudiado. Bloques como Kronos y Purple Angel forman parte del mapa offshore del país desde hace una década. El pozo offshore Sandía Ecopetrol es el primer paso real hacia la perforación efectiva de esa promesa. De los estudios sísmicos a la broca en el fondo del mar hay un trecho largo; por eso, el inicio programado para junio de 2026 importa más de lo que parece.

Colombia no solo necesita gas. Necesita saber cuándo va a tenerlo, en qué cantidades y a qué costo. Y en un sector donde las decisiones tardan años en materializarse, cada metro perforado en el Caribe es una respuesta más concreta que cualquier anuncio de política energética.


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